
Durero y Cranach. Arte y Humanismo en la Alemania del Renacimiento _ 218.058 visitas
Del 9 de octubre de 2007 al 6 de enero de 2008
Durero y Cranach. Arte y Humanismo en la Alemania del Renacimiento proponía un recorrido por el arte alemán desde finales del siglo XV a mediados del siglo XVI, centrada en dos de sus más grandes artistas, Alberto Durero (1471-1528) y Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), y en menor medida Hans Baldung Grien (1485-1545) o Albrecht Altdorfer (c. 1480-1538), junto con otros destacados pintores que siguieron la estela de los maestros. La exposición abarcaba un periodo y unos artistas poco frecuentes en las exposiciones españolas.
Uno de los aciertos de la exposición, sin duda uno de sus elementos más atractivos, fue ofrecer una visión del arte de la Alemania del Renacimiento desde un punto de vista global, tanto en lo que se refiere a la diversidad de las manifestaciones artísticas, y la importancia que tenían cada una de ellas en su época, como al papel que jugó el arte en los cambios políticos y religiosos que tuvieron lugar en esa época convulsa.
Distribución por salas
La exposición estaba dividida en dos partes diferenciadas: una primera parte denominada Los Artistas y su mundo, ubicada en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza, y una segunda parte titulada Un mundo en conflicto, en las salas de la Fundación Caja Madrid.
Los artistas y su mundo trataba de mostrar las preocupaciones más personales de los artistas: cómo veían su entorno y a sí mismos, cómo concibieron su status profesional, su imagen sobre la religión, cuáles eran sus intenciones estéticas o el uso de los nuevos recursos técnicos como la imprenta. Esta sección iba narrando estas preocupaciones a través de los siguientes temas:
La segunda parte, Un mundo en conflicto, recogía la reacción de los artistas frente al mundo del poder político, de la religión entendida como enfrentamiento y de la guerra como medio de resolver problemas. Se estructuró de la siguiente manera:
Procedencias
Las más de 230 obras que componían la exposición procedían de muy diversas colecciones públicas y privadas. Dentro de estas cabe destacar la excepcional colaboración del Museo del Louvre, así como el generoso e inestimable préstamo procedente de la Colección del Barón Edmond de Rothschild, los más de 30 grabados de la Biblioteca Nacional, o el préstamo de Patrimonio Nacional, en especial un espectacular tapiz con el tema del Apocalipsis de Durero, de 8 x 5 metros, que raramente ha estado expuesto al público, y ocupó un lugar privilegiado en las salas de la Fundación Caja Madrid.
También cabe destacar la rica colección de Renacimiento Alemán que tiene el Museo Thyssen-Bornemisza, algunas de cuyas obras más destacadas fueron sido seleccionadas para formar parte de la exposición. La lista de prestadores insignes es larga. Baste como ejemplo la Albertina y El Kunsthistorisches Museum de Viena, el Landesmuseum Joanneum de Graz, el Metropolitan Museum de Nueva York, la National Gallery de Washington, el Museo del Prado, la National Gallery de Londres, el Ashmolean Museum de Oxford, el Fitzwilliam Museum de Cambridge, la Galleria degli Uffizi de Florencia, la Galleria dell’Accademia de Venecia y el Rijksmuseum de Amsterdam. Asimismo han colaborado muchos de los más prestigiosos museos alemanes como los Staatliche Museen de Berlín, la Staatliche Kunstsammlung de Dresde, el Städel Museum de Frankfurt y el Germanisches National Museum de Nuremberg, entre otros.