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VANGUARDIAS RUSAS _ 155.000 visitantes

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Organizada conjuntamente por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, la exposición ofrecía un recorrido por la génesis y desarrollo del arte ruso de vanguardia durante el primer tercio del siglo XX.

En contra de lo que tradicionalmente se ha considerado como un único movimiento, la muestra puso de manifiesto -de ahí el plural de su título- la diversidad de tendencias, contenidos y estilos que se encuadran dentro del experimento cultural que supusieron las "Vanguardias Rusas".

La muestra se centró principalmente en la pintura y la escultura, aunque también incluyó dos secciones especiales, una de fotografía y otra de diseño, arte gráfico y artes aplicadas. El arco cronológico abarcado por la misma se situaba entre 1907 y aproximadamente 1930.

Para Rusia y lo que iba a convertirse en la Unión Soviética se trata de un perÍodo de convulsión política y cultural en el que la vida artística se vio sacudida por cientos de exposiciones de grupo, declaraciones "teóricas" y manifiestos. La intrincada estructura formada por todos ellos ha atraído la atención de los historiadores durante las últimas tres décadas.

El recorrido se iniciaba con de la búsqueda de un nuevo arte nacional basado en las tradiciones populares rusas a comienzos de siglo. Un segundo apartado estaba dedicado a los primeros intentos por entroncar con el arte internacional europeo, principalmente con el Futurismo. Más adelante se analizaba la trayectoria de artistas fuertemente personales como Chagall, Kandinsky o Filonov.

La exposición proseguía con la abstracción organicista de los años de postguerra. Finalmente, el capítulo más extenso estaba dedicado al afán de superar el arte tradicional y de convertirlo en un medio de construcción del hombre nuevo, recurriendo a medios tan diversos como la pintura, la escultura, la fotografía o el arte de propaganda.

Con más de 280 piezas entre pinturas, esculturas, fotografías, carteles, cubiertas de libros, tejidos, cerámicas y otros objetos de uso corriente, este amplio montaje expositivo fue posible gracias a la colaboración especial del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo y de otros museos rusos como la Galería Estatal Tretiakov y museos provinciales, el Centro Georges Pompidou de París y el IVAM de Valencia, que prestó parte de su colección de fotografía del siglo XX. Asimismo, se reunieron obras de diversas colecciones privadas de todo el mundo.

El plural del título, "Vanguardias rusas", aludía a la diversidad de propuestas creativas que protagonizaron el arte ruso de las primeras décadas del pasado siglo. Las muy diferentes búsquedas experimentales que se desarrollaron en distintas ciudades rusas, replantean la existencia en este periodo de una cohesión de estilos e ideas en una sola "vanguardia rusa".

La rica y compleja creación plástica y cultural (arte, cine, teatro, literatura, fotografía, performances, circo, diseño gráfico, diseño editorial, manufacturas...) evidencian la presencia de un rico mosaico moderno en un momento histórico y social marcado por la inquietud, pluralidad, la libertad, la investigación y la presencia de muy fuertes e inquietas personalidades.

La muestra ejemplificaba cómo la política, la filosofía, la religión, la ciencia, la tecnología y la música del momento se ven también envueltas en este estallido cultural. Más que una detallada muestra de cada uno de los distintos movimientos considerados de vanguardia, la exposición ofrecía una visión sintética de esta etapa, al tiempo que prestaba una especial atención a la calidad de las obras por sí mismas y a los logros de cada artista.

La exposición fue comisariada por Tomàs Llorens, con el asesoramiento de un Comité Científico formado por John E. Bowlt, Nicoletta Misler, Evgenia Petrova, Ekaterina Selezneva y Maria Josep Balsach.

RECORRIDO DE LA EXPOSICIÓN

El recorrido, que comenzaba en la sede del Museo Thyssen-Bornemisza y finalizaba en la Fundación Caja Madrid, se dividía en cinco secciones:

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

1. La lección de los bárbaros se centraba en los años 1907-1912, un periodo en el cual los artistas de vanguardia se movieron por el sueño de una nueva cultura rusa, revitalizada por el ejemplo de una gran variedad de tradiciones populares o "primitivas".

La sección se dividía en dos partes; la primera estaba dedicada a la imagen de una Rusia imaginaria, llevada a cabo por Kandinsky y Jawlensky desde Munich. La segunda, más extensa, se centraba en Goncharova y Larionov, aunque también incluía obras de Mashkov y del primer Malévich. Pirosmanachvili, el pintor naif georgiano, también estaba representado en ella.

2. Un torbellino de energía recogía las innovaciones formales del periodo 1912-1915. También estaba dividido en dos partes. La primera presentaba de manera conjunta el desarrollo del "rayonismo" y el "cubofuturismo".

La segunda se centraba en el problema de representar el espacio e interactuar en él empleando diferentes materiales. Incluía obras tempranas de Tatlin, Baranov-Rossiné, Kruchenyk y Rozanova.

3. Experimentos individuales trataba de presentar la intensa investigación artística llevada a cabo por artistas individuales, los cuales eligieron trabajar al margen de formaciones colectivas y de las cambiantes asociaciones de artistas de la época. La sección se dividía en tres partes, dedicadas respectivamente a Chagall (1912-1922), Kandinsky (1914-1922) y Filonov (1914-1930).

4. El modelo orgánico ofrecía una presentación sumaria de la tradición "orgánica" que desarrollaron en torno a Matiushin, Elena Guro y los hermanos Ender.

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5. La construcción del hombre nuevo era la sección más extensa de la exposición. Intentaba mostrar la dialéctica entre vanguardia artística y cambio político-social durante los primeros años tras la Revolución. Estaba dividida en cuatro apartados:

5.1. Suprematismo y Constructivismo recogía las investigaciones en la representación del espacio, los volúmenes y la geometría de los creadores de estos movimientos como Malévich, Popova, Rodchenko o El Lissitzky, con experimentaciones en el campo de la pintura y la escultura. En relación con este apartado, se incluía una reproducción virtual a gran escala del Monumento a la III Internacional, de Tatlin.

5.2. Fotografía ofrecía una amplia visión de conjunto de la fotografía de la época, caracterizada por una ambivalencia entre fotografía social y fotografía experimental, en la que se buscaban nuevos enfoques, nuevas perspectivas y una especial atención a la estética de las máquinas. Este apartado contaba con un importante conjunto de fotografías del IVAM.

5.3. Diseño gráfico y arte y propaganda. Este ámbito constituía un ejemplo del interés por las artes aplicadas que caracterizó a buena parte de la vanguardia durante los años veinte, en concreto por las publicaciones y el diseño gráfico. Destacaban las cubiertas de revistas y libros, y en particular la extensa producción de carteles, sobre todo políticos, pero también de otros géneros.

5.4. Arte de la vida cotidiana, recogía algunos ejemplos de la estética del movimiento moderno aplicada a los objetos de la vida diaria, con muestras de tejidos estampados, cerámica, vajillas, bandejas o tinteros.

    

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