
Palacio Arzobispal de Sevilla
La restauración del Palacio Arzobispal tuvo como objetivo la racionalización de la gestión de los archivos capitular y catedralicio reuniéndose en un mismo espacio de consulta, el Palacio Arzobispal, los dos archivos y trasladándose la Biblioteca arzobispal al Patio de Naranjos de la Catedral junto a la capitular. La intervención se situó en la crujía noroeste del segundo patio y comprendía las dos primeras crujías de la planta baja así como la primera crujía al patio en planta semisótano.
El nuevo Archivo cuenta con una zona abierta al acceso de investigadores (con instalación de cámaras de vigilancia, tres puestos para consulta informática y 24 puestos de investigadores), zona de dirección y oficinas, zona abierta a visitas concertadas, zonas de depósito de documentos y zona de servicio, aseo y almacenamiento de material.
El palacio arzobispal de Sevilla fue construido en el siglo XVI sobre las antiguas casas cedidas a Don Remondo, primer obispo de Sevilla, tras la reconquista de la ciudad por el Fernando III el Santo. El palacio sigue la tradicional forma de casa palacio andaluza constituida por el doble patio, con un cuerpo central donde hoy se sitúa la escalera principal uno de sus elementos más sobresalientes construida en el siglo XVII. Su bella fachada barroca pertenece también a este momento.